sábado, 4 de mayo de 2019

#Disparadorcreativo

Hola, la siguiente historia es de mi autoría y habla sobre uno de los siete pecados capitales. Léela y comenta cuál crees que sea el pecado del que hablo.  😏


           En el séptimo piso de un gran edificio, se encontraba Óscar, un empresario exitoso, dueño de una de las empresas más importantes de la región.  Además de ser un empresario exitoso, poseía una jugosa herencia que sus padres dejaron al momento de morir hacía 5 años en un fatal accidente. Desde entonces, Óscar tuvo que madurar rápidamente pues él era hijo único, por lo tanto, todo el imperio construido por sus padres ahora era de él. Desde muy pequeño estuvo lleno de lujos, por lo que al ser un consentido que tenía todo lo que pedía, no faltaba el momento en que fuera grosero con los que estaban a su alrededor.
          Se la pasaba presumiendo sus nuevas adquisiciones cada fin de semana, cuando hacía fiestas llenas de exceso y perdición. Óscar sentía que nadie estaba a su altura, trataba a todos con desprecio y pensaba que todos estaban por debajo de su hombro. Al principio fue bueno con los de su alrededor, pues eran los que lo orientaban al momento de tomar decisiones para el futuro de su empresa. Con el paso del tiempo entendió cómo funcionaba todo y gracias a su inteligencia (sí, era demasiado inteligente) fue volviendo cada vez más grande el negocio. Con los años adquirió más experiencias y más riquezas.                    
          Desafortunadamente había algo que aún no tenía: familia. Conocía mujeres, al principio todas estaban deslumbradas porque era un hombre apuesto y millonario, pero conforme lo iban conociendo se daban cuenta de su prepotencia y altanería. Era demasiado presumido y egoísta como para pensar en alguien más y ellas solas se alejaban. Óscar tenía la cegadora idea (¿O forma de pensar?) de que él era perfecto y único. Alardeaba demasiado sobre su grandeza y su autosuficiencia. Estaba seguro de que los defectos estaban en esas mujeres que lo despreciaban y llegó a considerarlas tontas. (A mi parecer fue lo más inteligente que pudieron haber hecho). 
           Seguía pasando el tiempo y Óscar no lograba hacer “clic” con ninguna mujer y sabía que estaba en una cuenta regresiva que iba demasiado rápido pues se comenzaba a volver viejo y sabía que no encontraría a la mujer que quisiera pasar con él sus últimos años. Al menos no desinteresadamente. Un día, se encontró en un restaurante a una conocida de la adolescencia. Entablaron plática y ella le dijo algo que lo dejó pensando.
― Cuéntame Linda, ¿qué ha sido de ti en los últimos años? ¿Te casaste? ¿Trabajas? ―Preguntó con profunda curiosidad Óscar. ― Me casé después de terminar la universidad y tengo 3 hijos. Nunca trabajé y a veces me pone triste pensar en eso. Pero no cambiaría por nada la felicidad que me da mi familia diariamente.
―¡Jajaja! ― Carcajeó fuertemente Óscar. ― ¿De verdad prefieres cuidar todo el día a unos niños malcriados en vez de trabajar y generar dinero? Vaya que has perdido la cabeza.
― Creo que él que ha perdido la cabeza eres tú, Óscar. ¿De verdad prefieres tener dinero, algo tan insignificante, en vez de tener a alguien que te dé su amor incondicional? El dinero te dará las cosas materiales que quieras, sí. No lo niego. Pero al final de día el dinero no va a llenar ese vacío que se nota en tus ojos. ¿Eres feliz? Dime Óscar, si no tienes mujer, una compañera de vida, ¿qué tienes? ― El semblante de Óscar estaba cambiando. ― ¿Amigos? No lo creo, desde que éramos adolescentes sólo había a tu alrededor personas interesadas y que buscaban algún beneficio al juntarse contigo. No eran amistades sinceras. ¿Familia? Eres hijo único y tus padres desgraciadamente ya no están desde hace muchos años. Entonces dime Óscar, ¿qué tienes aparte de todo el dinero del mundo? Creo que eso es nada comparado con lo que una familia o amigos de verdad te pueden dar.
― Vaya linda, se nota que nunca has tenido en tus manos una cantidad enorme de dinero.
         ― Óscar, con todo respeto, creo que necesitas ser menos egoísta y pensar por un momento en tus defectos. Creo que si nadie está contigo es por tu vanidad y egocentrismo. ¡Ni la mujer más interesada del mundo se ha quedado contigo! ― Algo estaba pasando en la cabeza de Óscar. ― Me tengo que ir, mis hijos me esperan en casa. Espero volverte a ver y cuando eso pase, que hayas cambiado tu forma de pensar. Cuídate.
        Linda salió del restaurante con una sonrisa, sabía que había logrado su objetivo: dejar pensando a su ex compañero.  Óscar no dejó de pensar en eso durante el día. No quería aceptar que Linda tenía razón, pero algo en el fondo de su ser sabía que era verdad y que tenía que empezar a cambiar su forma de ser antes de terminar solo para siempre.
Poco a poco y como por milagro, Óscar intentó cambiar muchas actitudes que lo caracterizaban y al poco tiempo conoció a una mujer que lo ayudó a mejorar más. En esta historia, Linda fue ese ángel que necesitaba Óscar para no terminar en completa soledad. Tener dinero y poder no lo es todo en la vida y eso hay que tenerlo siempre en cuenta. 

 

3 comentarios:

  1. ¡Hola! Después de haber leído tu texto quiero creer que estaba centrado en la soberbia.
    Como retroalimentación a tu narración sería genial que no agregaras opiniones a mitad de la historia, debido a que como narrador omnisciente no participa de los hechos, ni opina sobre ellos. ¡Saludos!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Así es, estaba basado en la soberbia, una característica de muchas personas hoy en día, no es necesario ser "millonario" o "rico".

      Borrar
    2. Muchas gracias por la sugerencia, son bien aceptadas las críticas constructivas, verificaré siempre antes de dar por terminada una historia. Saludos!

      Borrar