miércoles, 12 de junio de 2019

#Móntameunaescena

¡Hola! en esta ocasión traigo una historia inspirada en una de las obras más famosas de Edward Hopper. Disfruta 😇




       Siempre que un artista crea una nueva obra, la gente comienza a especular sobre qué fue lo que te inspiro a realizar el trabajo. Muchas veces son incorrectas sus teorías. Alguna vez pinté un cuadre al que bauticé como "Noctámbulos" de hecho, fue mi obra más famosa. Aunque transmití lo que jugaba, no todos lograban interpretarlo. Muchos me cuestionaban sobre si tenía alguna historia detrás de dicha obra. Por supuesto que sí. Se las contaré.
Empezando por el nombre, noctámbulo hace referencia a una persona que lleva una vida nocturna, es decir, disfruta realizar sus tareas diarias por la noche. La mayoría de los artistas le ponen nombre a su obra hasta finalizarla, yo también lo he hecho. Pero esta vez fue diferente, esta vez comencé a partir de esa palabra. Es mi palabra favorita, de hecho, esta obra la pinté solo por las noches, cuando no existían los ruidos de una urbe concurrida, cuando los perros dormían y no causaban dolor de cabeza con sus ladridos. Cuando no había ese tráfico por las calles que sacaba el lado desesperado e impaciente de las personas.
         Por las noches cuando lo único que me acompañaba era una gran taza de café, el lienzo en blanco esperando ser pintado y por supuesto, mi entrañable compañera: la soledad. Mi siguiente paso después de elegir el nombre de la obra, fue elegir qué pintaría. Lo primero que se me vino a la mente fue un autorretrato, sin embargo, no eran mi tipo de creaciones. Necesitaba inspiración. Tal vez había sido mala idea elegir un nombre, en vez de solo pintar y ver cuál sería el resultado.
Vi el reloj. 1:30 a.m. tomé mi sombrero y me dispuse a caminar. Solo a caminar. Que mis pies mi llevarán a cualquier rumbo, en el que encontraría la inspiración que necesitaba. Por ser una ciudad muy grande, no faltaban los locales de 24 horas, para mi buena o mala suerte, lejos del departamento. Verán, cuando me mudé a esta ciudad lo primero que busqué fueron departamentos alejados de la bulla de la ciudad, un lugar en donde la inspiración y la imaginación salieran a flote. Sin embargo, es muy difícil conseguirlo en una ciudad enorme. Tuve que conformarme con un lugar alejado de la zona centro y eso fue lo mejor que logré conseguir.
           Caminando sin rumbo, encontré una cafetería en la cual, al igual que yo, estaban tres personas y el que atendía, perdidos en sus pensamientos. Me senté en la acera del otro extremo a mirarlos fijamente y a grabar en mi cabeza cada detalle de esa escena. Al principio creí que la mujer y el hombre que estaban sentados uno al lado del otro, eran pareja. Hasta que me percaté de que no se dirigían la palabra. —Una pelea — pensé. Al poco rato, entró otra mujer y se fue con el hombre. Entonces caí en cuenta de que el hombre no era feliz, no con su acompañante. Uno cuando ve a su amado, cambia su semblante automáticamente, pero él, él continuaba perdido en sus pensamientos y sin la mínima expresión en su rostro.
        El hombre que me daba la espalda se mantuvo pensativo por una hora más. Hasta que decidió marcharse. Solo quedábamos tres: la mujer de rojo, el mesero y yo como observador. A las 3:00 a.m. decidí que ya tenía la suficiente inspiración para crear algo nuevo. El resultado: esta obra que están viendo. La historia no es muy interesante, pero si analizan cada parte de la pintura, podrán ver lo que yo veía en sus rostros. Un lugar muy alumbrado, pero por fuera todo era oscuro. Se habrán percatado que no se ven puertas; es porque casi siempre, estamos atrapados en una burbuja inquebrantable de soledad, en la que no perdemos la esperanza de algún día lograr salir de ahí.


       Es tan fácil interpretar el rostro de las personas, sobretodo en una noche como esa; solitaria y oscura. Pero es muy peligroso andar en esas noches en especial. Te invitan a pensar en sucesos irreversibles. Tal vez es lo que yo busco plasmar. Después de recrear esa escena en mi cabeza las veces necesarias para lograr la obra perfecta, la soledad ya no me dejó nunca más. Es algo contagioso. 

Espero les haya gustado:)
 


 

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